“Perú no solo cuenta con reservas probadas de gas natural, sino también con un importante potencial por desarrollar. No obstante, falta una política clara de exploración que permita ampliar y asegurar estos recursos en el largo plazo”, cuestionó Erick García, presidente de la Comisión de Seguridad Energía del Colegio de Ingenieros de Perú – CD Lima, en PERÚ ENERGÍA Universitario, organizado por Prensa Grupo.
Precisó que el transporte es el sector que más consume energía, seguido por la industria y las residencias, pero gran parte de esta demanda se cubre con combustibles importados, como el diésel y la gasolina, lo que nos hace vulnerables a variaciones de precios internacionales; en contraste con el gas natural, un recurso local más económico y menos contaminante, aunque su uso es limitado.
Respecto a la masificación del gas natural, afirmó que el avance ha sido limitado, pues la expansión de redes de distribución no ha llegado a muchas regiones, lo que restringe el acceso de la población a este recurso para servicios básicos como cocción de alimentos, agua caliente y climatización.
Subrayó, con relación a la lógica económica del gas natural, que el mayor costo está en la infraestructura de distribución; por ello, se necesita una demanda significativa para justificar las inversiones; en ese sentido, sectores como el transporte y la industria cumplen un rol clave, ya que su consumo equivale al de cientos o miles de hogares.
“El consumo de un vehículo particular equivale al de aproximadamente 12 hogares; un taxi, cerca de 130; un bus, alrededor de 230; un tractor, 330; y un camión minero, 3000 hogares. Esto demuestra que, para viabilizar económicamente la expansión de redes de gas natural, no basta con el consumo residencial, es fundamental incorporar a grandes demandantes, como el transporte y la industria, que permitan sostener la infraestructura y hacer viable la masificación del servicio”, apuntó.
Erick García destacó el rol del gas natural para la seguridad energética durante la crisis de abastecimiento, habiendo evitado racionamientos eléctricos gracias a su uso en centrales de generación.
Pese a sus ventajas de menor costo y menos emisiones, advirtió que su desarrollo enfrenta problemas estructurales, entre ellos, una regulación poco adecuada, falta de planificación, subsidios mal diseñados y ausencia de una visión integral del Estado; lo que hace necesario replantear el enfoque de la masificación, no centrándose en el gas natural, sino en el acceso a la energía en general, utilizando el recurso más adecuado según la ubicación y la demanda.
“Por ejemplo, el gas natural por redes debe priorizarse en zonas urbanas con alta demanda; en áreas más alejadas, pueden emplearse alternativas como el GLP u otras soluciones. La electricidad, por su parte, seguirá siendo clave para múltiples usos. El objetivo final debe ser reducir la pobreza energética”, invocó.