El Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, que hace posible que los peruanos no sientan el golpe del incremento de los precios de los productos derivados del petróleo por causas externas, ha dejado al país con una obligación económica que debe resanar.
El ministro de Energía y Minas, Ángelo Alfaro, afirmó que el retiro voluntario de Petroperú y Repsol dejó al FEPC con un desbalance de S/ 1,000 millones para afrontar las fluctuaciones de los precios de los combustibles.
El objetivo del Minem y el MEF ahora es financiar esa deuda y dejar operativo al Fondo para las próximas administraciones de Gobierno.
“Queremos recomponer todo lo que se ha dejado mal. El tiempo es corto, pero creo que, si nos alcanzará para hacerlo y darle nuevamente a ese fondo la operatividad que ha tenido por años”.
El FEPC actúa de la siguiente manera: cuando hay un alza, el Estado inyecta dinero para que el precio de los combustibles se mantenga en una banda; y cuando hay una baja, el privado aporta dinero para restablecer el fondo.
“El Estado no puede dedicarse a maltratar a las empresas, deberles y no pagarles. No somos un Estado, como se dice, cabeceador”.