América Latina y el Caribe registró una inflación energética con variación negativa de -0.11% en enero de 2026, que, comparada con el incremento de la inflación general en 0.35%, marca una tendencia de alivio en los costos energéticos para los consumidores antes de las recientes presiones en los mercados internacionales.
Según explicó la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde) en su reciente informe, el descenso de la inflación energética responde principalmente al fortalecimiento de la generación renovable – especialmente hidráulica y solar– y a ajustes estratégicos en los subsidios eléctricos en 11 de los 20 países analizados.
“La infraestructura energética regional no solo avanza hacia la descarbonización, sino que actúa como un amortiguador crítico frente a la volatilidad de los precios externos, estabilizando los costos marginales de operación”, argumentó Olacde.
Pese al alivio regional, los insumos fósiles para la generación eléctrica mostraron una tendencia alcista desde diciembre de 2025: el petróleo WTI se recuperó de una tendencia a la baja en 2025, el gas natural aumentó por demanda estacional en el hemisferio norte, y el carbón reportó un crecimiento sostenido por mayor demanda y restricciones de oferta asociadas a regulaciones climáticas.