Una batería de arena es alternativa de calefacción para hogares que sufren de heladas

¿Cómo hacer para que las personas que viven en las zonas altas de la sierra Perú no sufran las consecuencias de las heladas, fenómeno climático que suele iniciarse en abril o mayo con temperaturas que alcanzan hasta los 15 grados bajo cero? La respuesta es con una batería de arena.

La batería de arena es un sistema diseñado en forma de caja sellada para calentar arena durante el día a través de paneles solares y, llegada la noche, este calor se libere a través de unos tubos, permitiendo acceder a una temperatura agradable en las viviendas de las zonas más altas y frías de la sierra del país.

“No necesita energía eléctrica, tampoco combustible para funcionar, tan solo el sol que nunca falta en la sierra, dice Omar Núñez, estudiante de arquitectura del campus Arequipa de la Universidad Continental, quien junto a Fiorela Benavente y Alexis Quispe, de arquitectura e ingeniería mecánica, respectivamente, son los creadores de la “batería de arena”.

Fabricado con fibra de cemento, tuberías de metal y un acabado externo en madera, la batería de arena se instala en una pared de la vivienda que posibilite unirla a través de unos tubos a un panel solar ubicado en el exterior que permita capturar el calor durante el día.

“A través de los tubos, el panel solar permitirá el calentamiento de la arena contenida dentro de la batería. Por la noche, bastará destapar los agujeros de la batería para permitir que el calor ingrese a la vivienda manteniéndola a temperaturas que pueden alcanzar los 20 grados, incluso en climas extremos”, sostiene Omar Núñez.

Más que una innovación tecnológica, la batería de arena es una herramienta de justicia climática: una forma de enfrentar la pobreza energética y proteger la salud de las familias que resisten el frío con creatividad y ciencia.

En Perú, las zonas que más sufren las consecuencias de las heladas se encuentran en 10 departamentos: Puno, Arequipa, Tacna, Moquegua, Cusco, Ayacucho, Huancavelica, Pasco, Junín y Apurímac. Las heladas se prolongan en estas zonas hasta agosto o septiembre de cada año.