“El futuro de los sistemas BESS en Perú es altamente prometedor”, concibió Lucero Castro, directora de Operaciones de la startup arequipeña Phinix, basándose en el crecimiento significativo en la capacidad instalada de energías renovables, lo que hace indispensable la implementación de sistemas de almacenamiento.
Durante su presentación en PERÚ ENERGÍA Universitario, evento organizado por Prensa Grupo, explicó que este sistema contribuye a evitar apagones, regular la frecuencia eléctrica, gestionar picos de demanda e integrar de forma eficiente las energías renovables; convirtiéndose así en un componente clave en la transición energética del país y en el desarrollo de infraestructura eléctrica moderna.
“En términos simples, funciona como un sistema integrado similar a un dispositivo electrónico: combina almacenamiento, control y gestión energética”, sintetizó.
Con relación a la negociación de proyectos BESS, detalló que este se estructura en tres fases. El primero, los términos de referencia (TdR), donde se definen los requisitos técnicos de potencia requerida, capacidad de almacenamiento, especificaciones técnicas del sistema, garantías de disponibilidad y eficiencia, matriz de responsabilidades y cronograma de ejecución. “Los TdR son la base forma del proyecto, similar a un acta inicial de planificación”.
La segunda, la evaluación y comparación de ofertas, donde se analizan las propuestas bajo tres criterios: la económica, es decir, el CAPEX, OPEX y rentabilidad (35% del peso en la evaluación); la técnica, correspondiente a certificaciones, eficiencia, estándares internacionales, pérdidas del sistema y condiciones de operación (45%); y la comercial, referente a la experiencia del proveedor, garantías y capacidad de cumplimiento (20%). “Este análisis permite seleccionar la propuesta más adecuada en función al valor integral del proyecto”.
Y la tercera, la negociación del contrato, donde se definen los aspectos contractuales clave, como las inspecciones y supervisión del proyecto, las pruebas de calidad y aceptación, las garantías de rendimiento, el control de calidad de componentes y los acuerdos de servicio a largo plazo. “El objetivo es asegurar que el sistema cumpla con los niveles de rendimiento acordados durante su vida útil”.
De acuerdo con Lucero Castro, los contratos de servicio a largo plazo permiten generar relaciones sostenibles con el cliente, asegurar continuidad de proyectos, incrementar la rentabilidad de la empresa y garantizar el mantenimiento y soporte del sistema.
Recomendó, además, aprovechar la existencia de diversos proveedores especializados en tecnologías BESS —especialmente en China y Europa— para establecer alianzas estratégicas y asegurar la calidad de los proyectos en Latinoamérica.