La seguridad energética en el sur de Perú tiene tres problemas medulares: no hay suficiente gas natural, no hay un plan integral y la infraestructura no es lo suficientemente segura. Esto fue dicho por expertos en el panel “Seguridad energética para afianzar el crecimiento económico de la región sur”, desarrollado en PERÚ ENERGÍA Sur Arequipa.
Martín Mejía, director general de Cálidda, dijo que el principal problema para el desarrollo del sur es el alto costo de la energía en comparación con Lima. En Lima, el gas natural reduce los costos industriales hasta en un 70%, pero en lugares como Arequipa, las industrias pagan hasta un 170% más por otras fuentes de energía.
Mejía explicó que la forma en que se distribuye la energía en el sur no es rentable y depende de ayudas del Estado. Destacó una propuesta para conectar siete regiones al sistema de tarifas de Lima con una inversión de casi US$ 600 millones. Esto permitiría precios competitivos y atraería nuevas industrias. Sin embargo, el proyecto lleva más de dos años en evaluación sin una decisión final.
Elizabeth Rodríguez, asesora legal de ProInversión, dijo que la seguridad energética ahora es parte de cómo el Estado promueve las inversiones. El Estado está trabajando en proyectos para hacer el sistema más seguro, incluyendo la regasificación, el almacenamiento y nuevas conexiones de gas.
Rodríguez destacó que se están retomando proyectos que no funcionaron antes para mejorarlos y evitar errores. Añadió que el desarrollo energético es clave para la descentralización porque permite condiciones competitivas para atraer inversión a otras regiones, no solo Lima.
Erick García, presidente de la Comisión de Seguridad Energética del CIP – CD Lima, enfatizó que el principal problema es la falta de un plan energético integral. Dijo que Perú sigue tratando las fuentes de energía de forma aislada, cuando en realidad deberían ser complementarias.
García explicó que Perú necesita una estrategia que combine la generación eléctrica, el gas natural y los combustibles líquidos según su uso final. Advirtió que no es viable una electrificación total en poco tiempo y que el gas natural debe desempeñar un papel clave en la transición.